CIUDADANOS

Opinión: Innovar para mejorar la situación de seguridad (IV)

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Por Vidal Romero  @vidalromero_
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Vidal Romero es doctor en Ciencia Política por la Universidad de Stanford. Actualmente es jefe del Departamento de Ciencia Política del ITAM.

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Dado lo complejo del problema de crimen y violencia que aqueja a México y muchos otros países, especialmente en Latinoamérica, las soluciones conocidas parecen ser insuficientes.

Si bien los “qué's” son relativamente obvios: acabar con la corrupción, profesionalizar a las policías, involucrar a la comunidad, etc.; los “cómo's” son especialmente ausentes de los discursos y análisis de autoridades y expertos en el tema.

La tendencia es a vaguedades como “mejorar la educación” o “crear más y mejores empleos”. Esto es, no sabemos a la fecha cómo solucionar el problema.

En este escenario lo que requerimos es innovación. Necesitamos nuevas formas de resolver los viejos problemas. Esto implica repensar el papel tanto de gobierno como de sociedad para minimizar la inseguridad. Hay distintos experimentos exitosos en materia de seguridad, muchos ya en uso cotidiano, y también queda mucho por experimentar.

El uso de cámaras de vigilancia en calles y centros de afluencia, quizá uno de los programas más difundidos en nuestros días, ilustra perfectamente el buen uso de nuevas tecnologías. Y hay muchos otros que se pueden ya implementar.

En la ciudad de Stockton en California, ante un serio problema de alegados abusos policiacos, que además de violar los derechos de los ciudadanos y dañar la imagen de la corporación estaba agotando el presupuesto por los gastos en demandas, idearon asignar a los policías cámaras portátiles que ajustaban en sus gorras o lentes. De esta forma, toda la actuación de los policías queda grabada en video. 

Esto tiene dos efectos. Primero, desincentivar la actuación ilegal de los policías, lo que directamente beneficia a los ciudadanos. Segundo, en caso de una denuncia ciudadana, los procesos de resolución serían mucho más eficientes, dada la evidencia de videos, lo que ahorra a los departamentos de policía múltiples recursos, así como a los ciudadanos. Esto, además, desincentiva las denuncias falsas hacia los policías.

El costo de instalar esta tecnología es mucho menor con relación a los ahorros, y en términos absolutos es una inversión muy pequeña.

De igual forma, en muchos casos las patrullas cuentan ya con equipos de GPS que permite monitorear y evaluar el desempeño de las policías locales. La información sobre recorridos y “descansos” permite inferir cómo se desempeñan los policías.

Publicitar la información sobre los procesos de denuncias y juicios como una línea de tiempo en internet debiera incentivar a las procuradurías y al Poder Judicial a realizar mejor su labor.

Todos tendríamos acceso a todos los procesos de denuncias y juicios para evaluar la eficiencia de estas dos instancias fundamentales para mejorar la seguridad, ya que desincentivan la comisión de delitos ante el valor esperado de castigo.

Incluso, sin publicar el detalle de las investigaciones por cuestiones de seguridad o para la resolución de los casos, la mera publicación en tiempo real de las fechas del proceso generarían los incentivos adecuados.

El costo es mínimo y no debiera generar más burocracia, la inversión es en el software que permite registrar estos procesos.

En la lógica de políticas de ventanas rotas, pero yendo más allá, podríamos experimentar con ejércitos de barrenderos en las zonas centro de todas las ciudades de México —muchas de las cuales están en condiciones lamentables— que limpiaran durante todo el día, “recomendaran” no tirar basura a los transeúntes y multaran a quienes tiran basura y dañan los inmuebles, incluyendo a comerciantes y vecinos de esas áreas.

Muchos ayuntamientos ya pintan y resanan viviendas y comercios en sus zonas centro o históricas sin costo directo para los vecinos (por supuesto que parte se paga con sus impuestos). Usualmente, se apela a la “conciencia ciudadana” para la limpieza del entorno... pero eso sabemos que no funciona.

El fin es tener espacios que desincentiven la actividad criminal al mejorar el entorno, y también, indirectamente, se generan patrullajes informales que denotan la presencia de la autoridad.

La iniciativa para estos cambios idealmente debe venir desde el Estado incentivando la innovación, por ejemplo: concursos públicos para software y hardware, y los ciudadanos poniendo a prueba estos potencialmente nuevos esquemas.

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Las opiniones de los colaboradores y los usuarios de ADNPolítico.com no representan el punto de vista de este sitio ni el de Grupo Expansión.

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