#OPINIÓN

Por un voto en el extranjero menos caro y más eficiente

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Por Antonio Rosas-Landa Méndez*  
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Chicago, Illinois.-. Si fuera cierto que uno obtiene lo que paga, lo que los mexicanos deberíamos recibir en nuestros procesos electorales serían elecciones de ensueño. Y no hay duda de que hoy el voto de los mexicanos en el exterior es la gema de un sistema fracasado debido a su altísimo costo, sobre todo al considerar los sufragios recibidos.

Tomemos como ejemplo los 17 millones de pesos que gastó el Instituto Electoral de Michoacán en el proceso del voto foráneo en la pasada elección para gobernador. Los votos que llegaron de afuera establecieron un récord, la cantidad más baja en la historia. 341 sufragios foráneos, contrastados con el presupuesto asignado, dio la módica relación de 50 mil pesos por voto.

El antecedente de Michoacán no permite albergar grandes expectativas sobre una copiosa participación en la elección presidencial del 2012. De un estimado de cuatro millones de potenciales votantes al cierre de esta columna, el IFE reportaba 7,523 solicitudes para votar en el exterior, muy por debajo de los 33 mil sufragios del 2006.

Para salvar el voto foráneo de esta debacle, es indispensable abrir el proceso, gastar menos y lograr más participación. El primer paso es que los paisanos puedan obtener una identificación avalada por el IFE en las oficinas consulares. Actualmente, pueden comprar por 27 dólares una matrícula consular que sirve poco, sólo para identificarse.

Los mexicanos podemos aprender de otros países hermanos. En entrevista, el cónsul general de Colombia en Chicago, José Fernando Gómez Mora, me dijo que la cédula de identificación se puede obtener en sus oficinas consulares. Con este documento, los colombianos pueden votar por presidente, senadores y hasta un diputado migrante. Si Colombia puede, no veo por qué México no.

Expedir una identificación en el exterior con los mismos poderes que la del IFE no representa mayor reto si en vez de matriculas se emiten credenciales para votar, incluso si el documento sigue teniendo un costo. Ya se cuenta con la infraestructura, sólo hay que traer abordo a la autoridad electoral.

Con el documento para votar, el universo de potenciales electores aumenta. Pero para que eso no reviente los presupuestos, la tecnología y la creatividad pueden ser grandes aliados. En vez de boletas electorales de papel que deben enviarse por correo certificado, bien podría experimentarse con el voto electrónico.

En un tiempo en que los archivos digitales revolucionan el acceso a la información, mandar una boleta electoral de papel en viaje redondo internacional por correo es lo más cercano a tener palomas mensajeras para que hagan el trabajo.

En Estados Unidos, se puede votar en urnas electrónicas que permiten seleccionar los candidatos de forma certera y sencilla. Aparatos similares pueden ser usados para el voto foráneo, que emitan el sentido del sufragio de forma digital a la base de datos del IFE, y que impriman un recibo en el lugar del voto. Así, los funcionarios de casilla y los representantes de partido pueden constatar cuántos votos recibió cada candidato, y cotejarlo con el resultado electrónico que la casilla mandó electrónicamente a la autoridad electoral.

No hace falta transportar millones de boletas y tinta indeleble, no necesitamos legiones de funcionarios del IFE, ni soldados mexicanos que resguarden los consulados y embajadas. Una credencialización masiva y el voto digital permitirían más participación con austeridad fiscal.

A quienes argumentan que se puede hackear el sistema foráneo que he detallado, les pregunto, ¿por qué alterar los resultados de la minoría en el exterior si el fraude se puede hacer a mayor escala en el sistema central del IFE?

Los sistemas cibernéticos pueden ser vulnerables, pero no es imposible aprovecharlos para conducir un proceso electoral confiable, eficiente y de bajo costo. Después de todo, si usted quiere comprar una canción en iTunes, Apple no le bajará el disco completo si no lo paga, al tiempo que mantiene un récord foliado por cada operación.

Si esta tecnología está disponible en operaciones comerciales de bajo costo que se realizan con exactitud y eficacia, ¿por qué no es posible adaptarla para que los mexicanos disfrutemos de una democracia incluyente, eficiente, en la que el voto foráneo deje de ser un lastre millonario para convertirse en vanguardia de una nueva cultura política?

 

* Antonio Rosas-Landa Méndez es analista enfocado en la relación binacional México-Estados Unidos, latinos en la Unión Americana y temas económicos. Ha publicado en diarios estadounidenses y mexicanos. Actualmente radica en la ciudad de Chicago, Illinois.

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